Los sistemas de conducción del viñedo en la comarca son múltiples y todos proceden de las aplicaciones del estudio, la adaptación del terreno, la climatología y la experiencia de los viticultores. El principal factor a tener en cuenta es el hecho de que Canarias es un territorio exento de filoxera, lo que permite al viticultor plantar sobre pie franco.

Emparrado de Icod: es uno de los sistemas más peculiares por su marcada inclinación y proximidad a los linderos de las parcelas, con el fin de aprovechar los suelos anexos para otros usos agrícolas. La altura del emparrado permite una buena ventilación de la uva y una gran exposición lumínica de la superficie foliar.

Espaldera: es el procedimiento de más reciente utilización y el único que amplía constantemente su implantación. Los elementos más relevantes que justifican su proliferación, son sus resultados en calidad y cantidad de la producción, así como el ahorro en coste en mano de obra, ya que sí permite la mecanización.

Vaso irregular: concentrado en algunos puntos de la comarca, es uno de los primeros métodos que se introdujeron en la isla, aunque actualmente está en desuso por sus escasos rendimientos.

Parral bajo: es otro de los sistemas que ha comenzado a caer en desuso. Su distribución horizontal a un metro de altura, propicia una exposición foliar amplia y una suficiente ventilación de la fruta, originándose la principal dificultad del mismo en el esfuerzo de mano de obra que requieren todos los procesos.

Cordones o rastras: un peculiar sistema en el que, a modo de trenza y una altura de 50 cm de suelo, se sostiene la vid sobre horquetas. Es un sistema con costes de producción altos y rendimientos limitados, frente a otros más modernos.